
Pero más allá
de la fiesta religiosa, este día de cierre del periodo navideño de cada año, es
el típico día en nuestra cultura, por el
cual se le hacen importantes regalos a todo el mundo para que se puedan
disfrutar de ellos a lo largo de todo el año, y tras la tradicional cabalgata
que ha precedido este noche mágica, los niños y niñas y los no tan niños o
niñas, ven cumplidos sus deseos y sus ilusiones como por arte de magia de
habrán hecho realidad.
Yo
personalmente he disfrutado siempre y sigo disfrutando como nunca del día de
los Reyes Magos. El ponerles agua y un poco de comida cuando era pequeño al
lado del árbol no es más que un adorno, pero lo importante es lo que se
transmite al abrir los regalos todos juntos, al compartirlos con tu familia, y
ahora mas incluso de mayor al ver a la gente abrir los regalos que tu les has
hecho. Después el desenvolver los regalos y comprobar que efectivamente los
juguetes que cada uno ha pedido ha llegado a su destinatario, y a veces los que
no han pedido también, llega la fase de desembalaje y montaje en la que
entramos en juego los padres, complicándonos la vida con complejos manuales de
instrucciones y piezas que no sabemos donde se van a colocar, y una vez
liberados de sus ataduras y armados, los juguetes están listos para que los
niños empiecen a disfrutarlos en un
día repleto de magia e ilusión.
Muchas veces
uno piensa que habría que decirles a los niños toda para verdad, pero yo creo
en los Reyes Magos. Y en Papá Noel. Porque aunque sé que detrás de un
espectáculo de magia hay truco, lo observo con ilusión igualmente; por eso, de
alguna manera, creo en ellos, y en muchas otras cosas que no veo. De eso trata
todo en la vida, de ponerle ilusión. Yo no miento a mis hijos por ilusionarles con Papá Noel y los Reyes
Magos. Tampoco miento cuando les leo cuentos con historias que no son
reales, no miento cuando les dejo ver películas con genios que salen de
lámparas maravillosas o superhéroes que vuelan. Es su ilusión la que hace que
ellos crean, ¿qué hay de malo en ello?, para que nuestros niños puedan vivir
con ilusión.
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