
Uno de los
cambios que cada vez vengo percibiendo más, es cómo ha evolucionado la forma de
felicitar las navidades, de un tiempo a esta parte, o como ha ido cambiando
desde que yo tengo uso de razón hasta nuestros días, y ciertamente el cambio es
bastante sustancial y nada tiene que ver las felicitaciones de ahora con las
que se hacían hace ni tan siquiera un par de décadas, ni en la forma, ni en el
contenido, pues cada vez todo está más conseguido, o cada vez somos más
detallosos a la hora de felicitar las pascuas a nuestros familiares, clientes,
amigos o compañeros.
Recuerdo
cuando mi padre compraba aquellas cajas de crismas de navidad a Unicef, que se
los traía el cartero, que de manera calmada y tranquila los fuese escribiendo
uno a uno, para enviárselos a los familiares, amigos y allegados, con los
mejores deseos de paz y felicidad a todo aquel que lo recibiera. Por el
contrario en casa se recibían una gran cantidad de estos crismas con la misma
misión que los que por mi padre se enviaban, y que se iban colocando alrededor
del árbol de navidad como si de un adorno navideño más se tratara.
Cuando la
telefonía móvil empezó a imponerse entre la sociedad, se pasó de una manera
agigantada de esos crismas realizados con tanto esmero, al envío de SMS,
primero a los seres más queridos, y después al público en general, de tal
manera que nos pasábamos la noche entera con el móvil en la mano leyendo
felicitaciones y mensajes románticos, o chistosos otros que nos hacían soltar
más de una carcajada, sin olvidarnos de aquello de “hola soy Edu, Feliz
Navidad”.
Pero según la
telefonía móvil iba avanzando, iba cambiando la forma de hacer llegar nuestras
felicitaciones. Enterrados ya los crismas, se iban enviando algunos por correo
electrónico. Pero el boom llega de la mano del Whasapp, el cual nos permite
poder hacer envíos de manera masiva a cualquier lugar o con cualquier
contenido. Y lo que era más gracioso. Sin costo alguno. Tan sólo había que
tener a la persona que se le pretende enviar el mensaje en nuestra lista de
contactos, escoger la frase, la foto o el vídeo de felicitación y ale surcando
las ondas, a dar la vuelta al mundo, o al compañero de mesa que tenemos a menos
de medio metro.
Ahora este año
la crem de la crem es eso del Mannequin Challenge, que se ha puesto demasiado
de moda y que casi todos nos hemos quedado quietos para que con un teléfono
móvil de los inteligentes se nos grabara, en una sola postura, para al final
utilizar este vídeo como soporte de felicitación. Felicitación algo extraña,
sobre la que pienso, que quien nos iba a decir a los que conocimos en su día
los crismas, que íbamos a llegar a esto, algo impensable por aquellos entonces.
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