
Ahora se me viene a la cabeza las
imágenes de la detención de la Delegada de Empleo de provincia de Jaén, Irene
Sabalete, como si de una gran delincuente se tratara. Deteniéndola en su casa
delante de su familia, esposándola y llevándola como muchas veces hemos visto
llevar a los grandes terroristas de este país, con unas medidas de seguridad
totalmente desmesuradas, con una ristra de imputaciones de delitos que a buen
seguro que ocuparían bastantes folios del auto de procesamiento, y las más
grave y bochornoso, haciéndole pasar varias noches en el calabozo, para que no
fuese a destruir prueba alguna o intentara fugarse, por aquello de la gravedad
de sus delitos.
Pues bien ahora vemos con estupor
cómo no se ha cometido delito alguno, como todos estos ex altos cargos salen
absueltos de los delitos que se les imputaban, como si nada hubiera ocurrido,
como si todo hubiera sido un mal sueño, o una pesquisa que al final todo se ha
desvanecido y todo queda archivado. Pero ahora quien repone el honor de todas
estas personas, las cuales, ya han pagado la pena de telediario, que ha sido
bien dura y todo ello sin juicio previo ni capacidad para poder defenderse.
Pena, que dio al traste con su carrera política y a algunos de ellos con su
propia vida, que no se nos puede olvidar que todos estos líos, por muy fuerte
que se sea, hacen mella en la salud de muchas personas.
Lo aquí ocurrido es demasiado
grave, puesto que como ya ha he dicho algunos
de los detenidos fueron arrestados en presencia de sus familiares, de sus
vecinos, o cuando acompañaban a sus hijos al colegio, con cruces de vehículos
policiales en medio de la calzada al más estilo peliculero. Una
imagen que estas personas y sus hijos no podrán olvidar pese al auto de archivo
que en breve dictará la juez María Núñez Bolaños y que, por mucho que deje
claro que no cometieron delito alguno, no podrá minimizar los daños y perjuicios causados por su detención y las
horas que pasaron en los calabozos hasta que comparecieron en el juzgado y
quedaron en libertad pero imputados en la investigación que ahora acaba de
pinchar la Fiscalía Anticorrupción en su contundente escrito.
Esto
como se paga, quien repone el dolor de todos los que en su día estuvieron
encausados, quien les devuelve los casi dos años perdidos de su vida, o como se
compensa esto. Creo que ni con todo el oro del mundo se pagaran el calvario que
estas personas por este caso han sufrido, u otras que puedan estar imputados en
otras causas, pues al fin y al cabo lo que subyace detrás de todo esto es el
tratar de injerir el poder judicial en el poder legislativo, tratando de
desprestigiarlo con macrocausas como estas, que como vemos no quedan en nada.
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