
Este verano que ya estamos casi
despidiendo ha sido un verano un poco atípico comenzamos con unas elecciones
generales que no sabíamos casi ni que hacer en ellas, por verlas como unas
repetición de las elecciones del 20 de diciembre, cuando a las claras eran unas
nuevas elecciones en las que nos jugamos mucho como se está demostrando día
tras día a lo largo de todo el verano, con movimientos políticos que parecen
que están todos muy embarrancados en sus propias posturas y de las que hay poco
movimiento de un sitio para otro.
Ha sido un verano raro para los políticos españoles. Cuando teníamos
Gobierno, nuestros representantes aprovechaban para hacer escapadas, relajarse,
elegir entre playa o montaña y, en definitiva, desaparecer durante unas semanas
de los focos. Ahora la falta de entendimiento entre las fuerzas ha propiciado un periodo estival movido:
consultas con el rey, declaraciones de lealtad o de rechazo, y mucho trabajo de
puertas para adentro de cara a, en teoría, evitar unas terceras
elecciones.
Pero lo que sí nos ha acompañado
durante casi todo el verano, ha sido el calor. Ese calor que ha hecho
insoportable en muchas noches de estío en las que apenas nos ha permitido
conciliar el sueño, con temperaturas que cuando pensamos en ellas nos parecen
una autentica barbaridad, y que no sabemos ni siquiera como somos capaces de
aguantar semejante calor durante la noche. Pero sin saber muy bien porque o con
que, por estas tierras estamos ya curtidos en los rigores del verano y los
podemos soportar estoicamente.
Lo que sí me ha parecido bastante
extraño y atípico este verano, ha sido el ver un debate de investidura en pleno
mes de agosto. Un debate donde un candidato a la presidencia del Gobierno,
Mariano Rajoy, pedía el voto desde la tribuna del Congreso de los Diputados,
para poder ser envestido, mientras la casi totalidad de los españoles seguían
en las playas pendientes de sus mojitos o de sus espetos, como si con ellos no
fuese esto de tener o no tener presidente del gobierno.
La verdad es que todos los
veranos tienen su aquel, todos tienen sus luces y sus sombras, y unos son más
especiales que otros, como ha podido ser este, teniendo en cuenta que también
hemos disfrutado en él de los Juegos Olímpicos de Rio, con buenos o excelentes
resultados para algunas disciplinas deportivas españolas.
Pero el verano ya toca a su fin
sin más remedio, en unos días veremos a los escolares cargando con sus
mochilas, en dirección a sus respectivos colegios en institutos, y esta sí que
será la señal inequívoca que nos dirá que el verano definitivamente terminó y
como dice la canción del Duo Dinámico tú partirás.
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