
Son
seis condiciones las que el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha puesto
encima de la mesa. Seis condicionantes que no sabemos muy bien si serán líneas
rojas por las que no está dispuesto a pasar el partido de Rivera y que de no
cumplirse no habrá apoyo de ninguna clase. O simplemente se tratan de unas
condiciones de mínimos para iniciar una negociación que no sabemos a dónde
llegará. O estos condicionantes son tan sólo un simple paripé para poder
justificarse Rivera ante la opinión pública lo que ya desde la anterior
legislatura lo venia teniendo bastante claro, que no es otra cosa que su apoyo
al PP y por supuesto a Mariano Rajoy.
Llama
poderosamente la atención que alguien que venía a regenerar la vida política
española y pedía poco menos que quemaran a Rajoy en la hoguera. Ahora a las
primeras de cambio acceda a darle su apoyo con unos condicionantes que se
apartan de manera bastante sustancial de los problemas que tiene la sociedad de
la clase media en nuestro país. Que ninguno de esos condicionantes vaya
dirigido a mejorar el bienestar social, sino todo lo contario lo que deja
entrever es que parece que a Ciudadanos lo único que le importa es sus sillones
en el Congreso y el tratar de sacar rédito a sus 32 Diputados, importándole
poco el tener que borrar todas la líneas rojas que trazó durante la campaña
electoral o con anterioridad.
Pero
aún con el apoyo de Ciudadanos, las cuentas siguen sin salir, no se alcanza la
mayoría absoluta, o ni tan siquiera la mayoría simple que le pueda permitir a
Rajoy ser envestido Presidente del Gobierno, y mucho menos afrontar una
legislatura con cierta estabilidad, que permita de alguna manera sacar adelante
las leyes necesarias para gobernar y por supuesto los presupuestos generales
del estado.
Ahora
estos dos grupos políticos miran al Partido Socialista para meterle presión y
tratar de formar de alguna manera la abstención, en un alarde de comodismo, con
el afán de tener el poder en sus manos. Pero eso es lo que demuestra Mariano
Rajoy, ser un político cómodo y acomodado, buscando solamente el camino más
fácil, sin pretender bajar a la arena política, para enfangarse y negociar con
los grupos políticos del arco parlamentario, que están en su mismo espectro
ideológico, que son los que realmente podrían apoyar por convicción las
políticas que pretende realizar el Partido Popular, las cuales ya las hemos
venido padeciendo y sufriendo en nuestras carnes en la pasada legislatura,
donde el rodillo de su mayoría absoluta a tirado por tierra muchos de los
logros del bienestar social que se tardaron décadas en conseguir.
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