
Con
este artículo no me voy a convertir yo en el defensor a ultranza de la fiesta
nacional o del arte de los toros, de hecho nunca he estado en la plaza viendo una
corrida, pero por supuesto aunque no me gusten la corridas de toros, respeto
profundamente a quien las sigue o las practica.
Pero
como ya he dicho, aún sin gustarme para
nada, aún sin compartir esa afición, me parece una mezquindad, por parte de
aquellos que se aprovechan de la muerte del joven torero para recrearse y
mofarse mediante burlas y recochineo en su particular cruzada en contra de la
fiesta de los toros, en la que por supuesto sobran de lleno estas mofas, que a
lo único que nos conducen es aumentar el odio y el rencor de los colectivos y
grupos que pudieran estar a favor o en contra de este tipo de festejos.
Es
lamentable que cosas como esta ocurran a estas alturas, que la mayoría de los
animalistas han vuelto una vez más a esconderse tras el anonimato, quizás
porque no tienen la valentía suficiente para expresarlo en público y a cara
descubierta, para verter todo tipo de insultos hacia el torero fallecido y el
mundo de la tauromaquia, y otorgar al animal bravo valores y condiciones
inherentes sólo al ser humano.
Esto
es como si ahora aquellos que están en contra del fútbol, o que de una u otra
manera protestan por la celebración de este tipo de deporte, se alegraran por la
muerte del capitán del Linares. Esto llevado a la mayor de las simplicidades
parece ridículo, puesto que en definitiva se trata de la muerte de una persona,
que además son jóvenes y buenos deportistas y de los que para nada, sean
toreros, futbolistas, o simples ciudadanos de a pie, nadie por mucha inquina qu
le tenga al deporte o actividad que haga otra persona, se debe alegrar de la
muerte de alguno se su practicantes.
Creo
que hay muchísima ignorancia entre los antitaurinos y muchísimo desprecio a una
cosa que ha sobrevivido siglos y que puede ser absolutamente bellísima para
otros, por lo que se debe respetar la opinión y la opción de cada cual, al igual
que lo hacemos en la religión, en la política, en el deporte o cualquier otra
opción que se nos pueda presentar en la vida, pues en esta sociedad todo aquello que sea lícito puede tener
cabida, y la tauromaquia, nos guste más o nos guste menos, por ahora es todavía
una actividad lícita y legal y como tal se debe respetar.Por lo tanto la muerte
de una persona es algo tan serio que no puede servir lo más mínimo para burla o
mofa, por aquellos que están en contra de lo que este hace.
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