Esta semana
hemos conocido la posibilidad de la inhibición de la Juez Ayala en la 'caso
ERE'. La magistrada ha tomado esta decisión después de que el pasado 30 de
julio la Audiencia Provincial de Sevilla rechazara la petición de la Fiscalía
Anticorrupción para que el 'caso ERE' se dividiera en piezas separadas. Este
caso se ha convertido en uno de los asuntos judiciales de mayor relevancia de los
últimos años, contado con preimputados como los expresidentes de la Junta de
Andalucía Manuel Chaves y José Antonio Griñán, que serían aforados ante
el Supremo al ser miembros de las Cortes (el primero diputado y el segundo
senador), y otras cinco personas, exconsejeros de la Junta de Andalucía.
Ahora al
Tribunal supremo le toca decidir que tendrá que hacer con esta macrocausa en la
que hay más de 200 imputados. Sí la divide por piezas separadas o sí la tramita
como un único sumario con todas las consecuencias que eso conlleva, por tan
abultado caso y la complejidad que el mismo puede presentar a la hora de
terminar la instrucción por parte del Alto Tribunal y la correspondiente vista
oral que se tendría que celebrar.
Voces muy
expertas mucho más que la de este simple abogado, aconsejan que este caso se
divida en piezas separadas para su mejor y mayor manejabilidad y agilidad
procesal. Opinión que comparto plenamente, pues en aras de la presunción de
inocencia y de salvaguardar los Derechos Constitucionales de todos los imputados,
debemos pensar en algo tan simple, como que si hay algo más de doscientos
imputados, tendremos algo más de doscientos abogados en el Juicio que por
supuesto cada uno querrá hacer su interrogatorio particular a los acusados y a
los testigos, querrá aportar las pruebas que en defensa de su patrocinado o
patrocinada estime convenientes, para hacer valer su inocencia, en definitiva
seria un caso que llevaría meses y meses juzgarlo y de alta complejidad en su
manejo procesal.
Ciertamente
desde el inicio de esta investigación del
caso de los Expediente de Regulación de Empleo (ERE) fraudulentos, que
investiga el juzgado de instrucción número 6 de Sevilla, ha tenido un tufillo
con marcados tintes políticos, sin olvidar que
ha sido, aparentemente, uno de los mayores escándalos de corrupción
registrados en los treinta años de autonomía andaluza. Puesto que el ex
director general de Trabajo de la Junta Francisco Javier Guerrero fue
encarcelado el 9 de marzo de 2012, el mismo día de comienzo de la campaña
electoral para las elecciones autonómicas del 25 de marzo, y su chófer fue
encarcelado el día 21, cuatro días antes de la cita electoral. Durante los 16
días de campaña surgieron otras noticias desde el juzgado (la imposición de una
fianza de 686 millones de euros a Guerrero, la declaración como imputado ante
la Guardia Civil del exdirector general de Trabajo Juan Márquez, la citación
como imputado del exconsejero de Empleo Antonio Fernández) que tuvieron su
correspondiente cobertura informativa en los medios andaluces. En las fechas de
celebración de la campaña electoral, siete ex altos cargos de la Junta de
Andalucía habían sido imputados (entre ellos un ex consejero de Trabajo) y el
montante del fraude había sido cifrado por la Fiscalía Anticorrupción en 933
millones de euros a través de 617 ayudas sociolaborales y 270 ayudas directas a
empresas.
Por ello es
por lo que toda esta causa necesita una investigación a fondo un juicio con
todas su garantías procesales, del tal manera que podamos saber toda la verdad
de lo allí ocurrido y que realmente paguen con arreglo a la ley, los que algún
delito hayan cometido por el uso fraudulento de este tipo de ayudas.
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